Pascua, un dulce lleno de misticismo y dulzura

Existe un día al año, donde despertar se vuelve maravilloso. Éste día es la Pascua. Solo me ha ocurrido hasta el momento en dos ocasiones. Es como si me premiaran solo por despertar y mis papás se ponen muy felices y me cuentan historias mientras yo como.

Ese día es el día de Pascua de Resurrección, aun no entiendo muy bien eso de la religión pero mis papás creen en un ser superior que a su hijo volvió a nacer en un día como hoy. Sinceramente no entiendo muy bien que significa pero al parecer tiene relación con los huevos de chocolate.

Pascua, dulces y felicidad

El día de Pascua, este año fue distinto al del año pasado. Dado que mis papás compraron huevos de chocolate, nidos y un conejo muy bonito que aún conservo como peluche. Sin embargo, éste año cursamos con la crisis de la pandemia por Coronavirus, por lo que fue algo más frío el evento, les cuento detalles.

Hoy desperté en la cama de mis abuelos, para empezar mi lela se acababa de levantar supongo para hacer mi mamadera, pero andaba rara, como que algo distinto pasaba. Escuche a mi tata haciendo ruido asi que fui a ver y me dí cuenta que estaba haciendo fuego en la combustión. Es entretenido verlo porque después aparece esas cosas que le dicen llamas o lenguas de fuego que son muy bonitas de ver.

Mi tata hablaba después por teléfono como diciendo que estaba todo listo, mientras yo me volví a acostar y tomaba mi mamadera. Luego mi lela me cambió de pañal y me cambió de ropita como si fuese a salir, pero no estaba el auto y hacía frío, así que no me gustó mucho la idea, pero bueno al menos iba a salir. En estas ultimas semanas con suerte me sacan al patio y ocupan mascarillas como si algo hubiese en el aire, no entiendo muy bien.

Visitas en Pandemia, en la celebración de la Pascua

De pronto lo escuché. Era el auto, eso significaba que mis papás por fin habían llegado, no sé que bicho les picó pero como que no me quieren ver y ocupan ropas raras cuando vienen a verme. Ocupan esas famosas mascarillas y guantes como si ellos tuviesen algo y solo están un ratito.

Ellos me cuentan que en su trabajo están luchando contra un virus donde mucha gente está enferma y que no quieren contagiarme y por eso estoy donde mis tatas. Sin embargo no entiendo porque simplemente no le dicen a ese bicho malo que se vaya y ya.

Hasta ahora solo los puedo ver con esas ropas raras, o por las ventanas, casi no puedo jugar con ellos y me da rabia, porque es como si ellos no quisieran estar conmigo. Bueno, lo bueno es que tengo a mis tatas y mis tíos que han enseñado algunas cosas nuevas.

El patio

Como les iba contando, escuché el ruido del auto, así que mis papás habían llegado, intenté ver por las ventanas pero mis abuelos me cargaron y no me dejaron ver donde estaban, escuchaba ruidos en el patio, pero no entendía muy bien que pasaba, hasta que me llevaron allá.

El día estaba bonito, no había nubes ni viento, pero el frío se sentía en el aire, ahora entendiendo porque mi lela me había abrigado tanto.

En cuanto me sacaron al patio, los ví. Mis papás estaban otra vez como astronautas con tanta ropa de «protección» arrodillados en el piso como si esperasen algo.

Ambos me empezaron a apuntar al piso y empecé a ver cositas de colores que me llamaron la atención por lo que me puse a ello. Eran dulces de todos los colores posibles, asi que ni tonto ni perezoso, empecé a juntarlos uno por uno.

Con tantos dulces hicieron un caminito que empecé a seguir hasta que lo veo, era una de las cosas más bonitas que he visto y sabía muy bien lo que significaba. Era un canasto lleno de distintos chocolates, con un conejo de peluche y adivinen… Era sólo para mí… Ya me estaban empezando a caer bien de nuevo.

Como me gusta empezar las cosas de forma metódica, simplemente me senté y empecé a sacarle un papel a uno. Mi papá me dijo si quería ayuda, a lo cual le dije que no, imagínense si se come mi dulce, eso jamás. Luego de un rato le pesqué el hilo asi que empecé a comer ese regalo tan rico.

Mi regalo

Luego mi papá me dió un huevo mas grande. Tanto que no cabía en mis manos. Yo pensé que sería el chocolate mas rico de la vida, pero en vez de eso, se le salió la parte de abajo y empecé a revisar y me dí cuenta que dentro estaba hueco y había un ¡Autito! Si, era un lindo auto rojo de los que me encantan, asi que empecé a jugar con él, los dulces estaban bien pero el auto era maravilloso. Intentaron explicarme un poco lo que significaba todo esto de los huevos, conejo de Pascua etcétera, pero la verdad, me quedé más con el auto.

La nueva despedida

Como hacía frío, todos entramos a la casa, y yo seguí con mi autito, que estaba muy bonito. Jugamos un rato con mis papás y todos conversaron un rato, hasta que escuché las tristes palabras otra vez que salían de la boca de mi papá… ¡Amor, llego la hora, terminó el tiempo de exposición! Eso significaba que otra vez se irían y me dejarían con mis tatas. Quiero dormir con ellos, quiero que me regaloneen, que me consientan y jueguen conmigo, no entiendo bien que pasa, pero quiero que pare. ¿Qué hice? ¿Será culpa mía? Solo quiero que volvamos a ser lo unidos que éramos antes de esta cuarentena.