La cuna y el dormir, una pelea eterna

Desde que nací no he logrado entender que quieren mis papas de mi. Hay dias que duermo en la cuna, en su cama, en el sofá, en sus brazos o en el auto, pero cuando no quiero en el lugar que ellos quieren se enojan. Si no se ponen de acuerdo que esperan.

La rutina

La situacion es la siguiente; al principio todo era complicado porque ni ellos sabian que querian hacer y como que de repente se les ocurria ¡Ya a dormir! Y querían que yo mágicamente caiga en los brazos de Morfeo.

Con el correr de los meses la situación se empezó a hacer un poco mas predecible. Ya sabia para donde iban las decisiones y habían momentos puntuales solamente donde se desorganizaban. La verdad es que eso ayudo bastante. Ahora podía empezar a acurrucarme antes, para que luego ya me diera sueño una vez que me dejen en cuna.

Es importante destacar también que el día se hace poco. Hay mucho por hacer y por explorar para que simplemente después me digan: Se acabó, es hora de dormir.

Aparte, debo reconocer un placer culpable. No hay nada mejor que dormir con ellos. Sino contamos el detalle de que se tapan mucho y me dejan poca cama. Es simplemente maravilloso más aún que cuando despierto no debo ni gritar, simplemente los abofeteo y misteriosamente ya saben lo que quiero.

Próximo objetivo

Cuando nos mudamos a la nueva casa me di cuenta de algo que estaba a mi favor, no había otra posibilidad mas que mi cárcel verde esté al lado de la cama. Ahora sólo me faltaba la fuerza y habilidad para pasarme solito a la cama y así nunca más sacarme.

Con el correr de los meses mis brazos y piernas ganaban fuerza y comencé primero a sentarme solito, luego a pararme e intenté ver si podía romper mi cárcel con mi propio peso, sin embargo me di cuenta que era imposible, esa cosa era mas resistente de lo que había pensado, por lo que la única forma de salir eran dos:

  • Por el cierre que tiene por un lado, sin embargo, ésta estaba descartado porque lo tenía por el lado exterior lo cual me era imposible agarrar (ya lo había intentado).
  • Simplemente por arriba, pero como no sé volar tendría que lograr treparme, asegurándome claramente que al otro lado tenga un buen aterrizaje.

Las noches siguieron pasando y yo les intentaba hacer saber que no me gustaba mi cárcel verde, que me saquen de ahí y que prefería dormir con ellos pero ellos insistían o simplemente me jugaban treta y a veces me dormía con ellos y al despertar amanecía en esa famosa cuna.

Objetivo cumplido, adiós cuna

Sin embargo era una noche de verano, cuando me encontraba listo para probar mis nuevas habilidades. Mis papás se hacían los dormidos o al menos mi papá. Mi mamá no creo por la forma en que roncaba. Cuando me dispuse a poner manos a la obra a mi plan. aproveché que estaban para el otro lado, yo en mi cuna me paré y me afirmé de la baranda para contemplar la situación y luego que la analicé, me puse manos a la obra.

Junté todos los cojines en el borde de la cuna que estaba mas cera de la cuna y lo único que debí hacer es pararme encima, sin hacer ruido lo logré después de un par de intentos, lo cual me dejaba bastante alto y sólo con un saltito era suficiente para pasar a mi tan anhelado objetivo: La cama de mis papás.

Junté fuerzas en mis piernas, me aseguré de tener buen equilibrio, y me impulsé con fuerza, esas milésimas de segundos parecieron eternos, y justo prácticamente al mismo tiempo mi papá se da vuelta hacia donde estoy y fue lo mejor que pudo pasar por que su cara me sirvió de almohada recibiéndome después de mi gran salto. ¡Lo había logrado! Me había pasado a la cama solito, sin ayuda de nadie. Por el grito que mandó mi papá creo que le hice doler, así que sólo se me ocurrió sonreir y darle un beso. Como los había despertado a ambos entre tanto alboroto pensé que se molestarían, sin embargo me felicitaron aunque me explicaron que no debía volverlo a hacer y me pusieron entre ellos, me abrazaron, me dieron un beso y me desearon buenas noches. Soy un crack.