El parto

Cuando alguien hace un chiste respecto a que algo es como un parto pues simplemente tienen razón. Les pasaré a contar como sucedió mi nacimiento, o al menos la parte que me cuentan mis papás.

Todo era un día común y corriente o al menos pensaron ellos cuando despertaron. Sabían que por la fecha estaba cerca mi salida al mundo. Sin embargo intentaban llevar las cosas lo mas tranquilo posible. De hecho ese día miércoles mi papá tenía turno de 24 horas en el hospital.

Mi mamá por seguridad se estaba quedando donde sus papás, dado que no podía quedarse sola por la condición de embarazo. Decisión sabia dado que hasta el día de hoy me gusta ser madrugador.

Suena el telefono de mi papá a las 2:30 am era mi abuelo y le decía que su hija estaba con contracciones mientras atrás se escuchaba como un gato ¡ay! ¡ay! ¡Ahhh!… Intentando conservar la calma y pensar en frío le dijo a mi tata que guardara la calma que esto puede ser una falsa alarma o ser síntomas prodromicos no mas y no es que simplemente saldré disparado y que el proceso sería largo.

Mi papá haciendo camino en esa pieza solo, sin su amor, empezó a volar su cabeza, por horas, sin que nadie se entere se la guardó mientras al otro lado de la ciudad mi mamá seguía con gritos cada vez menos fuertes por cansancio de tanto dolor.

El trabajo

Sin saber muy bien que hacer mi papá pesca su uniforme y se dirige al hospital a su guardia que era ineludible a ayudar a otras personas, pero con su mente y corazón en su gatito como le dice a veces.

A media mañana la situación no da para más y mi mamá llama que se regrese a casa y la vaya a buscar para que la lleva a la clínica. No era el mejor momento dado que estaba mas encima de turno en una unidad de cuidados intermedios, y en este tiempo era becado lo que le hacía una doble presión. Habló con su jefe y le permitió salir, así que partió con su mente las nubes y su corazón en la mano.

La reunión

Cuando mi papá llegó a la casa, mi mamá estaba sentada en una pelota de relajación que no estaba cumpliendo su función mientras mi abuelo la tenía de las manos intentando tranquilizarla. Sin embargo el terror, novedad, ansiedad y miedo de la situación hizo responder a mi papá como cuando esta muy nervioso… con chistes pésimos y algo desubicados provocando que hasta yo que estaba dentro me preguntara ¿que le pasaba este cabrón? Tiempo después me explicaron que era su mecanismo de defensa, pésimo, pero mecanismo igual.

Aún recuerdo las palabras de mi abuela diciendo en el aire… llévala a la clínica que estas esperando… y mi abuelo ya sin saber si volver a lavar la loza que ya había lavado recién intentando controlar la ansiedad. Hasta a mi me estaba empezando a inquietar de donde pensaba tenerme, ¿En la casa? Así que como hombre que se hace respetar y con la mente fría dijo… vamos.

Primera consulta

Ese auto era silencioso sino hubiese sido por la respiración agitada de mi mami, mientras mi papa con una mano manejaba y la otra le hacia cariño en el pelo intentando contenerla. El camino fue largo, eterno, los minutos se volvieron horas hasta que por fin se apaga el motor en la clínica.

Entraron por la urgencias y los atendieron, los llevaron a la parte de maternidad, a nosotros en una silla de ruedas mientras mi papá parecía mono con tanto bolso encima y mas encima la gente lo apuraba.

Una cosa que al parecer no le explicaron bien a mi mama que para salir hacia que hacer camino por razones obvias la teletransportación no es una habilidad con la que se nazca. Ese camino tenia que tener una dilatación de 10 cms para que yo pasara sin problemas y bajo ciertos parámetros sino hacia camino simplemente caminante no hay camino se hace camino al andar y pff tajo o sutilmente decirlo cesárea.

Sin embargo habían una serie de dificultades:

  • La dilatación no es de un rato para otro, es lenta y mas si eres primeriza por lo que debes soportar largas horas hasta que estes «lista» o como digo yo que mi carretera esté hecha.
  • El dolor que se debía soportar en el proceso es mucho, y digamos que mi mamá no es que tolere mucho, entre tanto grito y gemido sentí en sus pensamientos que se quejaba de hasta porque no fue monja.

Bueno, volvamos a la evaluación que ya me estoy desviando nuevamente…

La primera evaluación

La matrona colocó su mano en mi caminito que se estaba formando mientras yo cabeceaba para intentar salir de mi carcel, y adivinen cuantos centrimetros de dilatación tenía… 3 cms. Si señores, mi mamá pensaba que yo era una hormiga, o sea que ella esté chica no significa que yo tenia que arreglármelas así que simplemente empecé a empujar mas desde dentro en son de huelga.

Por lo demás la matrona le dijo que vaya a su casa a descansar y que vuelva cuando sienta que la cosa va mas avanzada. Sin entender mucho mi mamá le pregunta ¿y como lo sabré? Hija simplemente lo sabrás… le contestan. Mientras mi papá pensaba cuanta bencina tenía en el auto porque parecía que se la pasaría de la casa y a la clínica hasta que esté «lista». Sin decir mayor cosa pesca todo y se lleva a su dulcinea conmigo enojado desde dentro a la casa.

Llegan, van a la pieza y se acuestan, nunca entendí para que se acostó el, pero parece que se cansó también. Mi mama yo la escuchaba desde dentro y nunca me quedó claro si estaba dormida o quejándose porque intercalaba ronquidos con gemidos de dolor y mi papá sin saber mucho que hacer le acariciaba el pelo.

Pocas veces he visto maltratar tanto una persona como aquel día. A mi papá se le ocurrió la gran idea de ver una serie con mi mamá para pasar el tiempo mas rato, pero en cuento lo propuso, mi má sólo la miró con esa mirada penetrante, mirada peor que medusa que no solo te congela el cuerpo sino hasta el alma, con decirles que la reacción de mi papá fue simplemente cerrar el celular y mirar el techo sin moverse.

Round 2, la segunda consulta

El tiempo pasaba y yo me estaba cansado de jugar a las cabeceadas desde dentro parecía que no se haría mi carretera y me estaba empezando a preocupar por donde pensaban sacarme, sin embargo algo era seguro los dolores de mi mamá aumentaron y sus gemidos ya eran desgarradores así que mi papá simplemente decidió meterla al auto y partimos nuevamente a la clínica.

Ya estaba empezando a oscurecer y con ello la alegría de mi venida se estaba convirtiendo en una mala tincada que a mi papá le estaba dando vueltas y pedía perdon al cielo por sus pensamientos pesimistas en un momento tan especial.

Nos instalamos en una habitación bastante cómoda mientras mi mamá seguía sin decir palabras solo con esa mirada hacia mi papá como culpándolo de todo en silencio.

La sala de parto

Nos llevan a una sala rosada, antigua de cemento con iluminación tenue algo antigua con ese típico olor a hospital. Ahí nuevamente empiezan a pasar los segundos, munots y horas.

¡¡Llegó a los 6 cms!! Después de tanto suplicio le colocan a mi mamá una anestesia logrando hacer que se tranquilice un poco mientras mi papá hace una zanja en esa habitación de tanto caminar.

Pasó un poco mas de tiempo e ingresa el obstetra con cara algo de preocupación, dado que no ha evolucionado como debería y está algo lento, nos empezamos a preocupar que esto vaya para cesárea. En ese momento empiezan a realizar una serie de ejercicios que me voltean para un lado y otro y siento que solo coloquen una aspiradora para sacarme.

Finalmente llega tan ansiado momento, se dilató completamente y yo estaba listo y esperando aquel momento, ya quería conocer a mis papás, así que poco a poco me abro camino y voy saliendo, primero la cabecita, un brazo, otro brazo, el tronco y luego mis piernitas. ¡Estoy fuera! Me recibe un doctor y luego me pone en manos de mi papá, uff entre tanto cabeceo ya me había cansado así que me dejé querer luego de un llanto acotado.

El mal presentimiento se hace realidad

Algo andaba mal, lo sentía en el aire, no podía ver a mi mamá y mi papá lo sentía mas sudoroso, con la respiración entrecortada y con la mirada perdida hacia mi mamá.

Luego de la gran dilatación y que saliera mi mamá hizo un sangrado masivo, por la misma carretera donde yo salí se volvió un río, solo que éste en vez de agua, era sangre y entre ellas las manos del doctor que recibió intentando contener la situación.

Mi mama no entendía estaba volada entre tanto fármaco y preguntaba que pasaba y decía lo bonito que era pero por otro lado mi papá con cara de consternación con una sonrisa en los labios intentando tranquilizarla, mientras por dentro solo rezaba para que Dios no le arrebatara lo mas amado que alguna vez había tenido.

Le tomó la mano no sólo en gesto de cariño y apoyo sino también porque le estaba tomando el pulso para saber por si mismo si aquel monitor mostraba realmente lo que sus ojos no querían creer. Su amada, hipotensa y taquicardica mientras seguia sangrando. Después de tensos momentos el obstetra logra contener la situación de forma satisfactoria, para el sangrado y mi mamá exhausta se deja caer en la cama, con una sonrisa en los labios como diciendo… Lo logré, el parto terminó.