El amamantamiento, una lucha eterna

Déjenme contarles con pena, este periodo de mi vida, el amamantamiento. Empiezo así porque fue una etapa dura donde simplemente no sabía si iba a morir de hambre sin la leche de mi mamá.

Todo empezó después del nacimiento, no me pudieron hacer apego enseguida con mi mamá porque se le ocurrió empezar a desagrarse, como les conté en mi otra historia: El parto.

Por lo que después de un buen rato pude empezar a saber lo que era comer. Después de tanto esfuerzo y cabezazo, claro que tenía mucha hambre y me ofrecieron una cosa de mi mamá que le colgaba del pecho con una diana en el centro como diciendo chupe aquí que le llaman mama o teta.

El inicio del amamantar

Al principio no sabía como agarrar esa cosa, bueno la verdad es que después tampoco. El amamantamiento estaba siendo mas complejo de lo que parecía. Esa primera noche me llevaron al final a neonatología y me dieron una rica mamadera con lo que por fin pude dormir después de tanto esfuerzo.

Era mi tercer día de vida, cuando mis papás se percataron de algo en especial, hacia orinado poco o al menos a su parecer, ¿y qué querían? ¡Si no podía gritarles que tenía hambre! Me calmé e intenté agarrar esa cosa rara de mi mamá.

Intentos frustros

Cientos de intentos frustros, no tenía ni patas ni cabeza. A mi mamá le explicaron que sufría de pezón invertido lo que explicaba el porque me costaba tanto agarrarme, sin embargo no quería excusas quería soluciones. Así que desde que salí del hospital a mi papá lo tenían para el mandado.

No sé cuantas veces habrá ido a esa farmacia, la cosa es que trajo entre tanto viaje un montón de cosas para intentar resolver el problema.

Primero trajo una maquina extractora de leche manual, que permitía succionar la mama hasta que salga mi tan preciado nectar, sin embargo a mi mamá no le funcionó y mas encima retó a mi papá. No se en que cabeza entraba que una maquina haría mejor pega que yo.

La segunda vez mi papá trajo un extractor mas sofisticado pensando que el problema era ese, sin embargo tampoco le funcionó a mi mamá y esta vez ya no lo retó, también le gritó. Sin entender muy bien que pasaba fue nuevamente a esa farmacia y por fin encontró algo útil.

La solución parche

El amamantamiento estaba siendo una lucha. Esa tarde mi papá llevó una especia de pezón artificial de plástico que envolvía la aureola del pezón invertido de mi mamá lo que permitió que yo pudiera extraer con mayor facilidad mi lechita. Sin embargo había otro problema mi mamá le dolía y cada vez que tenía que comer, ella lloraba. Sinceramente yo pensaba que tenía que dejar de llorar. Lo único que provocaba era que se deshidratara y no saliera mi néctar pero ahí la tenía en un mar de lagrimas. Decía que yo era muy bruto y que simplemente la hacía doler. Pero nunca entendió un pequeño punto… Tenía hambre.

Consejos para el amamantamiento:

Dado lo que les conté anteriormente algunas recomendaciones para que no les ocurra con sus hijos:

  1. Hay un entrenamiento durante el embarazo que consiste en frotar los pezones previamente y estimularlos de tal manera que después no sea tan traumante el amamantamiento.
  2. Existe una crema para los pezones que se llama lanolina. Permite mantener de mejor manera y que no se agrieten.
  3. Lo mas importante es una buena técnica de amamantamiento, sin ello todo lo demás falla.
  4. Recordar que si no se extrae la leche, se pondrán congestivas y dura lo que puede provocar hasta abscesos de mamas.
  5. Intenten a lo menos 6 meses de leche materna exclusiva. No sólo porque es mas rica, sino que ninguna leche extra ha logrado suplantar completamente ésta.

Finalmente déjenme decirle que después de muchas peleas, llantos y pruebas, logré obtener mi tan preciada leche materna hasta los 6 meses, no fue exclusiva sino mixta, pero ayudó bastante para disminuir también el estrés del proceso. Pienso que mi mamá me veía como una especie de parásito que cada 3 a 4 horas debía alimentar de su cuerpo.

Otro punto no menor es no ser tan cuadrado. Aún recuerdo en los primeros meses donde mi mamá le ordenaron que coma cada 3 horas y me DESPERTABA para que comiera. Eso señores es tortura. Yo sólo quería dormir, pero ella insistentemente y sagrado me despertaba para que le succionara. A veces las reglas son una guía no una norma.